Mi viaje desde el mundo online hasta el regreso al campus

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Mi nombre es Maria Stadheim y soy una estudiante internacional de Noruega. Actualmente me encuentro estudiando Ingeniería Mecánica con especialización en Ciencias Biométricas en el Campus Gold Coast de la Universidad de Griffith.

Mi sueño es trabajar con órganos artificiales, biomecánica o cualquier tecnología de ingeniería mecánica dentro del campo de la medicina. Me apasiona mezclar la creatividad con la ciencia, así como utilizar los conocimientos de ingeniería para resolver problemas médicos y de salud.  Después de mi graduación, quisiera tener la oportunidad de aprender y trabajar en Australia con ingenieros calificados y expertos en el campo.  Durante este tiempo de pandemia, comprendí que este tema es especialmente relevante y necesita más investigación.

He vivido y estudiado en Australia desde octubre de 2017, cuando decidí mudarme sola a Gold Coast después de viajar por el país a principios de ese mismo año; enamorándome instantáneamente de su cultura, el clima, de la amabilidad de la gente y en especial de su vida tranquila y sin preocupaciones.

Me encantaba cómo los extraños hablaban entre sí como si ya se conocieran y el estilo de vida que tenían tan diferente al que estoy acostumbrada. Todo esto hacía que Australia me fascinara aún más.

Vivir en la playa, aprender a surfear, movilizarme en scooter por la ciudad, recorrer la hermosa costa y patinar hasta la universidad era mi vida cotidiana mientras vivía en la soleada Queensland.

Comenzando mi carrera de ingeniería en 2019, conocí a mis amigos Breezy, Daniel y Jason, quienes también estudiaban en Griffith y me ayudaron a integrarme académica y culturalmente en Australia. Como mi familia noruega está al otro lado del mundo, rápidamente se convirtieron en mi familia australiana y han sido mi mayor apoyo durante mi estadía en Australia. Mi nueva familia junto con mi amiga Liv, otra estudiante internacional; me ayudaron a superar los altibajos.

Todos ellos son las personas que más extrañé mientras estaba atrapada en mi hogar en Noruega durante la pandemia.

Debido al cambio de vida con el COVID-19 y las restricciones de viajes internacionales; después de regresar a casa estuve atrapada en Noruega durante un año y medio, lo que me obligó a tomar mis clases de Griffith en línea con una diferencia horaria de nueve horas. Fue desafiante y estresante aceptar la nueva situación de vida que había llegado dramáticamente.

Regresé a casa con mis padres al pequeño pueblo de Noruega donde nací. Ninguno de mis amigos vive más allí, ya que se han mudado a ciudades más grandes para estudiar y trabajar. Así que mi nueva vida consistía en estar con mis padres y perros como mis únicos amigos cercanos.

Lo peor de la pandemia fue el aislamiento social que experimenté al estar tan lejos de la vida universitaria y estudiantil a la que pertenezco.  Mis amigos de la universidad, mis pertenencias, el trabajo y la universidad estaban ubicados en el otro lado del mundo y el anhelo de regresar a mi vida en Queensland era algunas veces difícil de manejar.

La falta de control de la situación global y el saber que no había nada que pudiera hacer excepto esperar a que el mundo encontrara una solución, fue aún más difícil de llevar.

Por otro lado la transición de regreso a mi vida en Noruega tuvo un fuerte impacto en mi salud mental, los primeros 8-9 meses de regreso a casa fueron especialmente desafiantes, aunque en retrospectiva, el crecimiento personal que experimenté fue necesario.

Seguí los periódicos australianos esperando buenas noticias todos los días, hasta que me di cuenta que tenía que crearme una nueva vida. Entré en contacto con dos chicas noruegas, Serine y Kate, que estaban estudiando en la Universidad de Griffith y también estaban atrapadas en Noruega. Rápidamente decidimos reunirnos y planeamos mudarnos juntas a algún lugar donde pudiéramos crear un estilo de vida similar al que habíamos estado viviendo y amando en Australia.

En marzo de 2021, las tres nos mudamos a Malta y desde allí estudiamos juntas en línea durante medio año. Fue increíble estar rodeada de personas en la misma situación, pertenecientes a la misma universidad y con la misma añoranza y amor por Australia. Hoy finalmente estamos todos de regreso en Australia y debido a la desafortunada situación que compartimos como estudiantes internacionales atrapados en el extranjero, pudimos ayudarnos y apoyarnos mutuamente de manera única. Esta situación construyó una fuerte amistad.

Durante la última mitad de 2021, estaba terminando mi tercer año en línea y comencé a renunciar a la idea de que Australia se abriera ese mismo año o a inicios del 2022; al regreso presencial a clases. Comencé a hacer diferentes planes para mi último año de universidad, ya que los estudios en línea eran demasiado desafiantes por la diferencia horaria y demasiado costosos para continuar, así que decidí aplazar mi último año y mudarme a América Central para aprender español, mientras las fronteras australianas aún se mantuvieran cerradas.

Viajé a Costa Rica en noviembre de 2021 y me quedé hasta que se abrieron las fronteras australianas a mediados de diciembre. Fue inspirador estar rodeado de estudiantes y trabajadores de todo el mundo que trabajaban en línea mientras viajaban. Esta experiencia me recordó cuánto valoro conocer gente de diferentes culturas y orígenes, ya que disfruté mucho haciendo esto mientras estudiaba en Australia.

Durante mi estadía en Costa Rica, otro estudiante internacional amigo mío de la Universidad Griffith, Pawel, me contactó. Él también estaba en la misma situación atrapado en su país de origen, Polonia, y quería comunicarse con alguien en la misma situación. Decidió venir a Costa Rica y unirse a mi experiencia.  Después de un mes viajando juntos, además de compartir el viaje de regreso a Australia, nos hemos convertido en amigos cercanos y compañeros de cuarto.

Cuando Australia finalmente anunció su reapertura a principios de diciembre, reservé el primer boleto que pude encontrar al día siguiente y comencé a planificar mi regreso al país. Una carga que había estado subyacente todo este tiempo finalmente se desvaneció y pude continuar mi vida de nuevo después de todo mi anhelo de volver.

Era increíble que fuera una realidad regresar a la universidad. Finalmente pude dejar de lado la preocupación de tratar de seguir adelante y radicarme en otro país, sabiendo que todavía pertenecía a mi universidad en Australia. Fui una de las primeras estudiantes en regresar desde que se cerraron las fronteras, y los entusiastas periodistas me recibieron cuando aterricé en Sydney temprano en la mañana para el día de la reapertura. Fui incluso entrevistada por el periódico australiano.

Aunque estaba feliz de estar en casa, el regreso también ha tenido momentos confusos para mí. Ha sido difícil aceptar que de la misma manera que me vi obligada a seguir adelante mientras estaba en el extranjero, la vida y las personas que conocía se mudaron mientras yo no estaba.

Había imaginado e idealizado mi llegada durante tanto tiempo que no me preparé para todos los cambios y desafíos que venían con esta experiencia. Las primeras semanas estuvieron llenas de emotivos reencuentros con personas que alguna vez vi todos los días y que ahora no había visto en casi dos años completos. Cuando comencé a salir con mis viejos amigos, me di cuenta de cuánto los había extrañado y cuántos eventos me perdí en sus vidas como resultado de haberme ido.

Los recuerdos y la nostalgia en todos los rincones de la ciudad fueron muy abrumadores las primeras semanas e irónicamente, comencé a enfermarme en casa; ya que el lugar ya no me resultaba familiar. La vida que me vi obligada a construir en el extranjero se había convertido en mi nueva vida, y volver a mi antigua vida después de todo este tiempo como una persona diferente fue un sentimiento agridulce.

Estoy muy agradecida por los amigos que he encontrado en el extranjero, que comparten los mismos desafíos y emociones que yo. También estoy muy agradecida por mis amigos en Australia, por cómo me han incluido nuevamente en sus vidas, y por su apoyo general mientras estuve en el extranjero.

En general, estoy feliz de haber decidido volver a casa en junio de 2020, principalmente debido a todo el tiempo valioso que pasé con mis amigos cercanos y familiares en casa en un momento difícil. Aunque el tiempo que pasé en el extranjero anhelando mi vida en Australia ha sido un desafío mental, me ha enseñado mucho sobre el mundo, sobre mí y sobre lo que quiero en la vida.

Me siento muy afortunada por las personas que he conocido, con las que he pasado tiempo y con las amistades que he construido en los últimos años, así como las experiencias especiales que he compartido con todos. ¡Este loco viaje me ha dado mucho más de lo que podría quitarme y al final, estoy muy agradecida por mi vida y por todos los que están en ella!

Espero que mi historia pueda relacionarse con la de otros estudiantes internacionales que han estado en la misma situación, y espero que se sientan menos solos porque todos compartimos los cambios emocionales y los desafíos de ser un estudiante internacional atrapado en su país de origen durante la pandemia.

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